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Bielorrusia, democracia y compromiso cristiano

junio 14, 2011

Bielorrusia, el país originario de los niños y niñas que cada verano son acogidos por las familias sevillanas, es un lugar olvidado por la comunidad internacional, a excepción de Rusia, con intereses geoestratégicos en la zona, gobernado por un sátrapa y que encabeza las listas de violaciones contra los derechos humanos. La llamada Rusia Blanca, es un estado de Europa del Este que, hasta el año 1991 era parte de la URSS. Limita al norte con los estados bálticos, democráticos y con un estado del Bienestar consolidado, al este con Rusia, al sur con Ucrania y al oeste con la Polonia del recientemente beatificado Juan Pablo II. La contaminación tras la catástrofe nuclear de Chernóbil, todavía está presente en el sureste de un país sobre el cual la Unión Europea amplió las sanciones contra sus autoridades por las duras medidas del presidente Alexander Lukashenko contra la oposición. Un botón de muestra, casi 190 funcionarios de Bielorrusia están ahora en la lista negra de la Unión Europea, acusados de apoyar a un tirano que no aparece en los informativos pero que posee tanto o más “méritos” que Muamar El Gadaffi o Bashar Al Assad. La democracia es una quimera en el país post-soviético, el candidato presidencial Andréi Sánnikov, según la Fiscalía, fue acusado de ser uno de los instigadores de los violentos disturbios contra el fraude electoral que estallaron en la capital bielorrusa, Minsk, tras los comicios presidenciales del pasado 19 de diciembre, toda una declaración de intenciones de un régimen que coarta hasta las más elementales reglas democráticas, incluyendo la detención de varios activistas en la manifestación del Día contra la homofobia. De religión ortodoxa, en un porcentaje de casi un 80 por ciento de la población, muestra la clara influencia de la vecina rusa a la que perteneció, en contraposición de la católica Polonia. Con este panorama, sería una causa justa y una labor de calado que desde las hermandades sevillanas se apoyaran cuantas iniciativas fueran precisas para que en Bielorrusia se respeten los derechos humanos y los valores democráticos de los que gozamos en nuestro país. De esta forma también se haría ver a aquellos que aún piensan que las hermandades son sólo estética y folclore, que son referentes en la ayuda a los desfavorecidos, independientemente del lugar en el que hayan nacido y que ,como cristianos comprometidos, se apoyan los valores democráticos en cualquier lugar del mundo. Es preciso recordar llegados a este punto el compromiso con la democracia expresado por pontífices como Juan XXIII y el Concilio Vaticano II que acentuaron la idea de la democracia como respeto específico de los derechos del hombre y el rechazo del autoritarismo. El Concilio afirmaba que “es perfectamente conforme a la naturaleza humana que se encuentren estructuras jurídico-políticas que ofrezcan a todos los ciudadanos, sin ninguna discriminación, la posibilidad efectiva de tomar libre y activamente parte tanto en la determinación de los fundamentos jurídicos de la comunidad política, en la gestión de los asuntos públicos, en la fijación de los campos de acción y de los límites de los diversos organismos y, finalmente, también en la elección de los mismos gobernantes“ (Gaudium et spes 75). Juan Pablo II, da por sentada la democracia en el contexto de su compromiso con los derechos humanos. En su encíclica sobre el desarrollo (Sollicitudo rei socialis, 1988),aludió a que “muchos países desean reformar algunas estructuras injustas y, especialmente, sus instituciones políticas concretamente, “reemplazar regímenes corruptos, dictatoriales y autoritarios por regímenes democráticos que favorezcan la participación. [...] La salud de una comunidad política “que se expresa por la libre participación y la responsabilidad de todos los ciudadanos en los asuntos públicos, la firmeza del derecho, el respeto y la promoción de los derechos del hombre “es una condición necesaria y una garantía segura del desarrollo de «todo hombre y de todos los hombres”.

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4 comentarios

  1. José Fernando, magnífico post que ilumina sobre la claridad de la doctrina de la Iglesia en los asuntos socio-políticos del mundo actual.


  2. Estas ideas concuerdan con la preocupacióm de la Iglesia por promover la dignidad del Hombre, de todos los hombres de cualesquiera latitud y cultura


  3. Vienen a mi mente la doctrina de la Iglesia expresada en la “Mater et Magistra” de Juan XXIII y en la “Populorum Progressio” de Pablo VI.


  4. Pueden acceder a “Bielorusia, democracia y compromiso cristiano” en el blog de Fernando Cumbreras



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